miércoles, 8 de agosto de 2007

El gozo de la vida


Hoy me gustaría compartir con vosotros un cuento de un autor que he descubierto gracias a amigos de verdad que creen que la vida es algo más que arrancar hojas del calendario; espero que disfrutéis con él tanto como yo lo he hecho.

" Ésta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día nuestro buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos, pero un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. Estaba rodeada por completo por una especie de valla pequeña de madera lustrada y una portezuela de bronce le invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como por azar entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los del buscador, pasearan por el lugar... y ,quizá por eso, descrubrió sobre una de las piedras aquella inscripción: "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida, y sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar...

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Al acercarse a leerla, descrifró: " Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Ese hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre, un tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. No, ningún familiar- dijo el buscador- pero... ¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿ Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano cuidador sonrió y dijo: Puede usted serenarse, no hay tal madición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella, a la izquierda, qué fue lo disfrutado...a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿ Una semana, dos? ¿tres semanas y media? ... la emoción del primer beso ¿cuánto duró? ... ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ¿ y el casamiento de los amigos? ¿ y el viaje más deseado? ¿ y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿ cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?...

Así, vamos anotando en la libreta cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso ... y , cuando alguien muere, es nuestra costumbre abrir la libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido "

Jorge Bucay


Creo que este cuento refleja lo que de verdad debería ser la esencia de nuestro camino, el saber reconocer lo que realmente llena nuestras vidas, lo que de verdad es importante, aquello por lo que merece la pena seguir adelante apostando hasta el final...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Eu. Un cuento precioso y aleccionador. Ciertamente vamos por la vida desperdiciando el viaje en detalles que, si lo pensamos bien, no tienen la importancia que les damos, dejando pasar la oportunidad de disfrutar al 100% de lo que realmente importa. Esas reuniones con la familia, esas risas con los amigos, el primer beso o el último qué más da, un amanecer, el crepúsculo, la danza de los delfines (para mí son la sonrisa viva del mar).... Tantas y tantas cosas hermosas que tiene esta vida que son capaces de hacernos muy fellices y que muchas veces las ignoramos o simplemente pensamos que no van a satisfacer nuestra necesidad de felicidad y plenitud..
Pisemos un poco el freno del tren de la vida para poder empaparnos mejor del paisaje.

Besos a raudales. Cris.

Chinita Eu dijo...

¿Verdad que es una historia preciosa? Es cierto que, a veces, vamos demasiado deprisa por este mundo loco y,como dices, no nos paramos a degustar los pequeños detalles, los caramelos que la vida nos ofrece...algo tan maravilloso que no debiéramos dejar pasar de largo...Apostemos por un viaje ligero de equipaje y en el que hagamos hueco en nuestra maleta a esos regalos que nos ofrece el día a día.

Toda mi energía para ti en un día de veranos inusual y estupendo.

Anónimo dijo...

Muy buenas a todas, hoy voy a escribir con algo más de seriedad, si es que puedo.

Empezaré dando las gracias a CRIS y a ARGATEA por los comentarios tan comprensivos, acertados e inspirados que haceis a mi queridisima prima.Me encantaría conoceros si fuera posible.muchos besos a las dos.

Y terminaré, y no por eso es menos importante (porque es la anfitriona y hay que hablar bien de ella), con la prima más canija y más buena del mundo y ahora también la más feliz, para decirle que gente buena hay poquita, que cuide a su gente buena, a ella misma y que su gente buena la cuide a ella, que es muy especial, y es mu chikitita y cariñosa.
Muchos besos guapetona, y que se te acabe la inspiración ni la alegria.

*Angulin* dijo...

Precioso cuento, Princesa... Me está gustando el Jorge Bucay este, ehn...

Es el segundo cuento que leo de este señorm y como tenga más como estos, creo que es lo que realmente me engancharía a mi en la lectura. :)

Me encanta leer cosas de las que aprender, no dejo de hacerlo día a día porque es lo que más me gusta.

...Apreciar las cosas buenas de la Vida... JeJe... Me encanta esta frase. Quizás algún día haga un testamento en el que pida una frase parecida en algún sitio que a alguien le recuerde a mi.

Parece fácil saber apreciar todo lo bueno que nos pasa cada día... Pero al menos el intentarlo sin que parezca un esfuerzo... Hagamos que Merezca la Pena ;)

Mil Besitos en la preciosa puntita de tus coditos :P


P.D.: Seguiré intentando con la puntita de tus preciosos coditos hasta que llegues a sentirlos ;)

Chinita Eu dijo...

VIOLETINA: Mi niña, como me gusta verte por aquí y que te sientas a gusto con la gente que se reúne!!

A Cris te la presentaré cualquier día de éstos en el que me organice un poco el tiempo y a Argatea no hace falta que te la presente porque ya la conoces... daré un tiempo de margen y prefiero que sea ella la que te dé alguna pista.

Gracias por ser mi hermana en todo momento, en los malos, en los que siempre he encontrado tu hombro,y en los buenos, en los que siempre he visto una sonrisa en tus labios alegrándose por todo lo bonito que me ha sucedido. Sabes por eso que eres mi confidente-sucursal en las Utreras...

Llevas razón al decir que gente "buena de verdad" hay poca, por eso, cuando llega a ti, hay que cuidarla y disfrutar de su compañía al máximo.

Te envío un superabrazo de prima empalagosa, que te daré el martes, y muchos besitos para que compartas con la iwe, mami, papi, jose y los 4 mosquegatos.

PD: Tengo un minidetallito para for yoy :)


ANGULIN: Me alegra que este cuento sirva para despertar tu curiosidad por seguir descubriendo fascinantes historias a través de la lectura.

Este autor, como otros muchos, no tratan más que de acercar a nuestra acelerada vida sencillas pautas que nos sirvan para pisar un poco el freno y disfrutar de lo que realmente es vivir.

Espero que algún día me cuentes una de estas preciosas historias a la luz de un cálido atardecer...

Un besito muy grandote en la puntita de tu nariz.