miércoles, 3 de octubre de 2007

La verdad de la inocencia


" Una profesora pidió a un grupo de estudiantes de primaria que hicieran una lista de las que ellos pensaban que eran las siete maravillas del mundo de nuestra época. A pesar de ciertas diferencias, las que más votos recibieron fueron las siguientes : 1- Las pirámides de Egipto; 2- El Taj Mahal; 3-El Gran Cañón del Colorado; 4-El Canal de Panamá; 5- El Empire State Building; 6- La basílica de San Pedro y 7- La Gran Muralla de China.

Mientras contaba los votos, la maestra notó que una niña no había terminado de escribir sus sugerencias, así que le preguntó si tenía alguna dificultad con su lista, a lo que la pequeña respondió: "Sí, un poco. No puedo terminar de decidirme porque hay muchas".
Y la maestra le dijo: " Bueno, léenos lo que tienes hasta ahora y, a lo mejor, te podemos ayudar". La niña lo pensó un instante y luego leyó: " Yo pienso que las siete maravillas del mundo son éstas: 1- Ver; 2- Oír; 3- Tocar; 4- Probar; 5- Sentir; 6- Reír; 7- Amar".

La clase se quedó completamente en silencio, porque es cierto que, para muchas personas, las cosas más preciadas de la vida no se pueden fabricar, ni es posible comprarlas".

Esta historia que os trascribo la leí hace unos meses en una revista y guarde el recorte para compartirla con alquien en algún momento especial y creo que éste que estoy viviendo ahora lo es. Ahora me gustaría deciros cuáles son mis maravillas, en mi mundo particular, aunque, como a la niña de la historia, me cuesta decidir entre muchas: 1- La vida; 2- Mi familia; 3- Mis amigos; 4- Mi rubio; 5- Aprender de mis errores; 6- La ilusión; 7- La paz interior...No siguen ningún orden de preferencia, simplemente han salido así.

¿ Te apetece contarme qué maravillas despiertan tus sentidos?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también había leído ya esa historia y la verdad es que le damos mucha importancia a lo material, a lo que podemos comprar y vender y apenas apreciamos lo que tenemos a diario que es nuestro verdadero y gran tesoro: aquello que sólo valoramos cuando nos falta.

Debemos aprender a valorar y apreciar cuando lo tenemos y dar gracias (cada uno quien o a lo que quiera) por disfrutar cada día deses pequeños-grandes detalles que es donde radica la verdadera felidad.

UN SOMNOLIENTO BESITO DESDE EL CURRO. CRIS.

Anónimo dijo...

Yo este año he aprendido que nos quejamos muchas veces de vicio y que valoramos las cosas cuando nos faltan. Creo que si dedicaramos un minuto al día a pensar en todas las cosas buenas que tenemos nos saldría la alegría por las orejas.
Mi lista se parece a la tuya y le añadiría momentos como el de ayer.
Gracias por venir. Besos, Argatea

Chinita Eu dijo...

Lleváis toda la razón, Cris y Argatea, a veces, no nos damos cuenta de todo lo bueno que tenemos hasta que no lo perdemos, por eso, creo que merece la pena vivir cada día al máximo y disfrutar de las pequeñas cosas.

Besitos a ambas las dos.

Anónimo dijo...

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo

Anónimo dijo...

chiqui hola, ¡que tal? hoy me he acordado de tu blog y digo voy a entrar a ver lo que se cuenta la eugin. ¿Que tal se te ha dado la vuelta al work?? me imagino que regular, ¿y tu busqueda de pisito? como no tengo noticias imagino que no has encontrado nada aun, suerte y a insistir. ¿a que es chulo el poema que te he puesto? Supongo que lo conocerías yo la verdad lo descubri el otro dia por casualidadm pero es muy famosos, en internet hay mil paginas sobre él asi que no es que sea muy original, pero lo cierto es que deberíamos tenerlo muy pero que muy presente porque es una verdad como una casa, subamos mas montes y nademos mas rios comammos más helados y menos habas:))) mil besos y un fuerte abrazo