
Quiero dedicar mi post de hoy a todas aquellas personas que toman la decisión de olvidarse de su cuerpo una vez que deja de vibrar en este mundo y,por supuesto, a la de aquellos que superan el profundo dolor que causa la pérdida de un ser querido y entrega sus órganos a quienes lo necesitan para tomar su relevo en esta carrera de fondo que supone vivir.
Imagino que alguno de vosotros habréis oído estos días la noticia de una bebé que estaba esperando una donación de hígado. La historia no destacaría si no fuera porque su madre, de 17 años, consiguió la semana pasada el permiso de un juez para donar un trozo de su propio hígado para salvar a su niña. Ayer, mientras conducía de camino al trabajo, oi en la radio que la pequeña había sido ingresada en el Reina Sofía de Córdoba a la espera del hígado de un chico de 12 años que había fallecido; hoy, la nueva bebé se recupera satisfactoriamente.
Pienso en los padres de ese niño, cuyos órganos han salvado cuatro vidas más, y no puedo evitar sentir una profunda emoción al imaginarme el momento en que, con el cuerpo de su hijo apenas lívido- ya sabéis que el tiempo es oro en estos casos- dieron su consentimiento a los médicos. Siento una gran admiración por estas personas, por olvidarse del egoísmo de la piel, de los prejuicios de un cuerpo íntegro que algunas religiones nos quieren inculcar...
Hoy, he querido traer este tema al blog porque desde hace años tengo en mi cabeza la idea de hacerme donante , sin embargo, no acabo de dar el paso de inscribirme, aunque estoy segura de que, si la vida decide que mis padres me sobrevivan ellos no dudarán en salvar la vida de cuantos pudieran ser compatibles conmigo... y es que, sobre todo mi madre, tienen claro que la esencia de las personas no se encuentra en la materia, sino en esa energía interior que nos impulsa a vivir, a sentir y que, desde mi punto de vista, nunca desaparece, simplemente abandona el molde en que ha tomado forma y muda hacia otro espacio .
No sé qué os parecerá este tema, me gustaría que me dejárais vuestra opinión, sobre todo tú, Cris, que estás muy concienciada y tienes el pin de la gotita roja en tu chaqueta.
3 comentarios:
Me encanta el "slogan" ese de "DONAR VIDA"... Me parece que no se puede expresar mejor con tan pocas palabras...
Yo no puedo donar sangre por prescripción médica, ya lo he hecho 3 veces con consecuencias regulares para mi... Incluso de pérdida de consciencia por segundos... Pero no me importaría hacerme donante de órganos para ayudar en la medida de lo posible en un futuro a quien pueda necesitar algo mío... Si es que dejo algo que puedan aprovechá, claro ;P
Un Besote, Xinita Xikinina !!
La verdad es que es un gesto loable. En un momento de tanto dolor tiene que ser muy difícil tomar una decisión, pero supongo que la idea de que alguien salve la vida gracias al último gesto generoso de un ser querido que se va, hará más llevadera la pena.
Yo soy donante de órganos desde hace tiempo, por eso de que la vida es como un contrato por obra y servicio que nunca sabemos cuando se nos va a acabar y se se le puede echar un cable a alguien que lo está pasando francamente mal, ¿por qué no?
También era donante de sangre y de plasma, pero tuve que dejarlo, con todo el dolor de mi corazón porque me daban unos bajones de tensión muy fuertes.
Creo que si nos ponemos en el lugar de los demás, no es tan difícil tomar la decisión de hacernos donantes. Nunca sabemos si un día nos puede tocar a nosotros necesitar un órgano o algo de sange y, llegado ese momento nos gustaría tener la solución ¿o no? Ahí queda la reflexión en el aire.
Para terminar, chiquitina a ver cuando te dejas caer y nos vemos que las palmeras de chocolate están llorando nuestra ausencia. CRIS
ANGULIN: No sé si el resto de tu cuerpo será aprovechable,pero estoy segura de que tu enorme corazón sí que lo será.
Muaaacccc.
CRIS: Estoy totalmente contigo y me encanta la metáfora que has usado de ver la vida como un contrato por obra y servicios ¡qué razón tienes!
Las palmeras están al caer, en cuanto termine la mudanza y mi tullida espalda se recupere un poco, además, tenemos que ver a las mamis ¡Mariló trae una niña!
Besototes.
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