lunes, 4 de febrero de 2008

No me llames dolores...

La semana pasada una amiga me dijo que hacía tiempo que no escribía en el blog... lleva razón... úlimamente lo tengo algo abandonado, pero tengo claro que es un medio en el que sólo plasmaré algo cuando realmente sienta las ganas de hacerlo.

Hoy es uno de esos días... como los que últimamente estoy viviendo, en el que el dolor se instala en mi cuerpo y parece no tener prisa por abandonarlo. El dolor físico que hace meses experimento en mis músculos me ha hecho acercarme más a quienes padecen cualquier enfermedad, ahora entiendo a quienes tienen un "ay" constante en sus labios, a quienes renuncian a hacer mil cosas simplemente porque no pueden... entiendo la impotencia que llegan a sentir, el flaqueo de su autoestima y la decepción por el abandono de quienes no intentan entender cómo puede llegar a sentirse una persona así...

Me resulta tan triste esta situación, me produce tanta rabia el no poder hacer tantas cosas que deseo... no obstante, no hay nada comparado con el dolor del corazón... ése que siento al intentar asumir la indiferencia, el abandono y la incomunicación que últimamente me han mostrado...

Pese a todo, sé que los dolores del cuerpo y del alma se pueden superar y para ello he empezado a poner remedio, que no parches...



2 comentarios:

Anónimo dijo...

SOLO PUEDO DECIRTE QUE ÁNIMO, NO SÉ LO QUE TE HABRÁ PASADO, PERO SEGURO QUE LO SUPERAS. POR EL DOLOR FÍSICO NO TE PREOCUPES PORQUE PASA, EL DEL ALMA ES MAS DIFÍCIL PERO SEGURO QUE TODO PASA.ALGUIEN QUE DEMUESTRA SER COMO TÚ MERECE TODO LO MEJOR. BESOS
SANDRA

Anónimo dijo...

Pero bueno chiquitina ¿qué te pasa?
No te preocupes que te entiendo. Acuérdate de la conversación que tuvimos el día que fuimos a casa de Susana sobre los dolores físicos. Y sobre los del alma ¿qué quieres que te diga que no sepas ya, que te puedan decir los demás o que te sirva de consuelo? Sólo decirte que por experiencia esos son los que duelen más y lo que más tardan en curarse si es que llegan hacerlo totalmente. Para mi gusto siempre dejan una cicatriz que de vez en cuando recuerda lo pasado.

Pero la vida, como un río va siguiendo su curso y tenemos que sacar fuerzas de flaqueza para remontar.

Cuando quieras, llámame, nos tomamos un café con esa palmera de chocolate que tenemos pendiente y me cuentas tus penas en persona que con un dulce por delante seguro que son menos dolorosa.

UN BESAZO DE TU AMIGA CRIS