jueves, 24 de abril de 2008

Soleando

Hola de nuevo a mis visitantes. Hoy me he conectado a internet en este mi período de "vacaciones" y me ha apetecido escribir algo. Esta mañana he salido de casa para desayunar y me ha sorprendido un calor tremendo, lo cual no hace sino acrecentar mis ganas de escaparme a la playa, a mi querida costa gaditana, a comtemplar sus transparentes aguas, su puesta de sol, algo de pescaito, cigarrito con el ocaso... La cuestión es que no sé si resistiría un fin de semana solita entre la suave arena y el verde mar, así que, si alguien se apunta...

lunes, 14 de abril de 2008

Tornasolando

Hola de nuevo a aquellos que os acercáis a este rinconcito. Hace tiempo que no dejo salir mi vida por aquí y hoy me apetecía. La primavera ya está instalada entre nosotros y nos deja sus caprichosos cambios en el ambiente, tan conocidos ya en esta tierra. Ésta es una temporada de miles de sensaciones encontradas, de contraste, evocaciones, deseos... me encanta el sol, que inunde las calles y caliente mi dolorida espalda.

Las fiestas de primavera en mi ciudad ya han pasado, bañadas por sol y sombra, y cada cual las ha disfrutado de uno u otro modo, yo puedo decir que las he pasado como he querido, dentro de lo que las circunstancias me han permitido. Este año no ha podido ser de evasión en la costa gaditana, esos caprichos del clima y el momento vital del presente lo han impedido, pero estoy satisfecha de haber sobrevivido a esas dos grandes semanas y a la de vacaciones forzadas preludio del final de una relación contractual con los días contados.

Y en este transcurso mi pequeño mundo sigue casi intacto ¿ o no? Lo cierto es que ya no sé si lo que he construido tiempo atrás tiene fecha de caducidad o lo llevaré en la mochila de la vida de aquí en adelante. Sé que los cambios se suceden, pero no los siento, sé que están ahí, que me esperan, sólo debo ser valiente para aprender a vivir, a disfrutar de cada día y a regalarme amor del bueno sin esperar trenes que puede que no pasen. Añoro aquellos tiempos en los que lo imprevisible era así, imprevisible, la inexperiencia te permitía disfrutar de los cambios, de las buenas sorpresas, ahora esa ilusión la he perdido, quizás por mirar demasiado hacia atrás, y el temor se instala a veces junto a mi. No obstante, no he perdido mi esencia, y la ilusión sigue ahí, sólo que dormida, soñando con miles de momentos únicos, llenos de colores, esencias deliciosas y mucho brillo en los ojos...