La perspectiva de vivir un momento de auténtica "libertad" reduce los niveles de autocrítica, pero también deja mayor espacio a la autocontemplación, con lo cual, todo se compensa al fin y al cabo... para concluir que a diario damos nuevos pasos en la ruta personal que se desdibuja en nuestro horizonte.
Ha habido espacio para mucho, porque el tiempo parece detenerse a veces, desmenuzando lo vivido y lo que estar por venir... encuentros, reencuentros, desencuentros, sorpresas, decepciones, muchas satisfacciones... elecciones, decisiones, sonrisas del corazón... en la recta final, piso el freno, poco a poco, buscando el equilibrio para no caer en el reajuste a lo cotidiano y elijo una amplia sonrisa para dar la bienvenida a cada amanecer.
1 comentario:
Pero qué bien nos sientan unos días de vacaciones. Ante todo no te permitas nunca que tu corazón deje de sonreir. Cuando el corazón sonríe aunque diluvie al final siempre sale un aro-iris precioso.
Un besote de tu CRIS
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