sábado, 17 de enero de 2009

Un rayo de luz entre las nubes

Llevo toda la mañana en la biblioteca pública dedicada a estudiar una materia que me aburre, pero reconozco interesante.

Precisamente hoy no tengo un buen día, como tampoco lo fue ayer, así que mi nivel de concentración es mínimo y me molesta cualquier ruido. Es sábado y el centro se llena de padres con sus hijos (en la sala infantil se ha celebrado al mediodía una sesión de cuentacuentos), así que el revuelo no para y estoy de los nervios, sin embargo, no puedo evitar observar el comportamiento de los niños, sus caras mientras esperan la cola para sacar cuentos y libros que los tendrán recorriendo mundos mágicos y reales durante el fin de semana.

La lección que saco de esta experiencia es que debo ser tolerante, porque para que la educación de un niño sea posible hay que ser comprensivo con los padres que, pese a advertirle al hijo que ha de guardar silencio, no obtiene un resultado inmediato, sino que ha de repetírselo una y otra vez . Para que eso sea efectivo en una situación como ésta o tantas otras en las que podemos pensar que los niños nos incomodan, el resto de personas debemos ser pacientes y sobrellevar del mejor modo el alboroto. Lo fácil sería refunfuñar y llamarles la atención, pero lo productivo es comprender que la educación requiere de paciencia, constancia y mucho amor.

Siempre he tenido claro que, si algún día, la vida me permite experimentar el milagro de la maternidad, intentaré que mi hijo conozca la lectura y todos aquellos juegos con los que yo crecí y que, actualmente, se están perdiendo... no he podido evitar imaginarme viniendo a un sitio tan maravilloso como éste acompañada de mi hijo, sentándome junto a él a mirar cuentos, ejemplares de fotografías preciosas, escuchando cómo interpreta cada imagen y contemplando su cara de sorpresa... enseñándole el valor que tiene la palabra y como es la base del entendimiento humano... me imagino mil situaciones que deseo que algún día se cumplan.

Hoy, pues, mi día se ha iluminado soñando con lo maravilloso que es compartir.

viernes, 9 de enero de 2009

Atrapada por Morfeo

Esta madrugada me he despertado después de tener una pesadilla horrible. Yo era una especie de policía que investigaba la desaparición o muerte de una niñita ... iba de madrugada a unos grandes almacenes a buscar pruebas y hablaba con un encargado, y encontramos sangre... y yo me empeñaba en sacar fotos...uff, luego salía a un patio y me ponía a gritar tacos insultando al tío que lo había hecho y pensaba que, si me sentía así por una niña que no era mía ¿qué ocurriría el día que fuera madre? Lo he pasado fatal, era tan realista, sentía tanta angustia... me he despertado completamente agarrotada ... fatal, vamos.

He llegado a la conclusión de que no me conviene - como ya sé de sobra - ver los telediarios (mejor la radio) y creo que tampoco las series tan de moda de policías. Ayer vi en la tele la noticia de la apertura del sumario del caso Mari Luz y por la noche me tragué el capítulo de la nueva serie de Cuatro " El Mentalista "... De todas formas, de nada sirve cerrar los ojos a la realidad, el mundo sigue su ritmo y la vida está llena de sucesos buenos y malos, con lo cual, me quedo con la lección de que hay que trabajar más el respeto y la tolerancia por el prójimo.

En fin, os acabo de contar una chorrada muy gorda, pero quizás lo entendáis si os ha ocurrido algo parecido alguna vez.

martes, 6 de enero de 2009

Abriendo puertas

Comienza una nueva etapa de calendario y estoy dispuesta a vivirla al máximo, disfrutando de cada buen momento como si fuera el último y dando puerta a los fantasmas que me impiden seguir desgastando suela de zapato.

Algunos propósitos iniciados en la etapa pasada no han cuajado, pero no siento la derrota, sino el impulso de seguir adelante y espero que sea en compañía de toda la buena gente que he tenido la suerte de conocer en este último año y, por supuesto, de los que llevan años a mi lado y cada vez me demuestran más su cariño y entrega.

Os deseo sinceramente que todo lo que vayáis sembrando de su fruto, que el amor siempre os acompañe, porque es el motor de la vida, que la risa os llene de energía, que la palabra impere sobre un mal gesto, que os colmen de caricias , que disfrutéis de escapadas a lugares especiales en los que llenaros de aire hasta marearos, que la salud nunca flaquee, que cada día os sorprende algo nuevo ... y que, por encima de todo, nunca, nunca, perdáis la pasión por vivir.