La instropección o el buceo en nuestro interior puede ser una virtud para quienes buscan respuestas en su huída de la mediocridad, como siempre me ha ocurrido a mí, sin embargo, puede volverse en contra cuando ese ejercicio te hace esclavo de sufrimientos a contracorriente y de una autoexigencia a niveles de extenuación... en la búsqueda de la paz interior y con los demás, perdemos, en ocasiones, la frescura de vivir con espontaneidad, sin cárceles interiores y sin temor a romper esquemas muy arraigados y que han creado expectativas en quienes nos rodean...Hoy, de nuevo, apuesto por liberarme de la carga de querer hacerlo todo bien, de buscar la felicidad de los demás con cada paso que doy, de esperar a recibir lo que doy... me libero de contar inútilmente el tiempo, del miedo a equivocarme por sentir otra vez aquello que hace tiempo que deseaba, a comenzar de nuevo ante un "no puede ser en estos momentos"... apuesto por seguir mirando al futuro escribiendo en presente ... me reafirmo en no seguir los cánones socialmente establecidos para continuar persiguiendo aquello que quiero...
Hoy, tengo ganas sólo de sentir y grabar en mi memoria las arrugas de mis ojos y mi boca al sonreir delante del espejo ...
